¿Brujerías?

12/5/11: Belgrano 3, Unión 2

-          ¿Crees en brujas, Manuel?
-          ¿Yo, señor? ¡No señor, porque es pecado! ¡Pero haberlas, si, las hay! (antiguo dicho español)
Ustedes pensarán: ¿Y esto? ¿Qué tiene que ver con el partido? Pues, entérense.        
En medio de la serranía cordobesa había una cabaña de cuya chimenea salía una columna de humo celeste (como la camiseta de Belgrano). Activamos el zoom y nos fuimos acercando. En el interior, una inmensa olla negra borboteaba sobre las llamas que surgían de los leños. De allí salía el humo celeste. Y ahí vivía un brujo.
Cada tanto, el brujo vertía en la olla una jarra de líquido blanco y otra de color rojo; de inmediato surgían vapores celestes que se elevaban hacia la chimenea. Luego se apartaba unos pasos y se acercaba a una mesita en la que estaba su bruji-televisor. No era un televisor cualquiera: tenía pantalla de “telgopor líquido”. Y allí veía el partido que jugaban Belgrano y Unión.
-          ¡Adeelante, adeelante! / ¡Quee meta un gol “el Piicante”! gritó el brujo, hablando en “cordobé”.
En la pantalla de telgopor se veía cómo Pereyra aventajaba a Barisone mientras Limia salía del arco. El brujo tomó un alfiler y lo clavó sobre la figura de Limia, que quedo “clavado” a mitad de camino. El Picante la levantó por encima del arquero y ¡Gol de Belgrano! 1 a 0.
-          ¡Jaaa, jaaa, jaaa! Sooonaste, che, Taaate! Cada tanto vertía otras dosis de los líquidos rojo y blanco y surgían enormes oleadas de humo celeste. En la pantalla se veía que a los de Unión no les salía bien ni una jugada y Kudelka se desgañitaba dando instrucciones hasta que terminó el primer tiempo. El brujo descorchó una botella de vino y se tomó un vaso.
Comenzó el segundo tiempo, vinieron los cambios en Unión y asomaba una reacción tatengue.
-          ¡Aah, no! Dijo el brujo. ¡Aunque no haay luna nii sol / quiero que Aandrizzi haga uun gol! Dicho y hecho. Avance de Belgrano, centro, cabezazo de Andrizzi y 2 a 0.
-          ¡Ia eestá! ¡Falta pooquito! ¡Vamo a briindar por Beelgrano! Festejó. Se tomó otro vaso de vino y  salió a ver el cielo nublado.
Mientras él no estaba, en menos de 5 minutos, Rosales y Velázquez empataron el partido. Al oírlo, volvió furioso, echó dos damajuanas de líquidos rojo y blanco y volvieron a surgir enormes columnas de humo celeste que llenaron la habitación. El brujo saltaba y gritaba:
-          ¡Vamos Beelgrano, adeelante! /¡Meeté otroo gol, che, Piicante”! Y así fue. Cuando faltaban cuatro minutos, Pereyra la embocó de nuevo. No contento con eso, el brujo empezó a clavar alfileres en  la pantalla sobre jugadores de Unión. A cada pinchazo, el árbitro expulsaba a un jugador tatengue. ¡Jodete! ¡Jodete! / ¡Unión quedó con siete!
……………
Cuando falla la lógica, la razón desobedece y reina el caos, resulta imposible explicar lo de Unión ¿Habrá que pensar en causas sobrenaturales?
Pero, a pesar de todo, me imagino al negrito Jonatán, diciendo:
-   ¡No importa, loco! Hicimo do gole en cinco minuto ¿Vite? ¡Todavía no no alcanzaron! ¡El jueve lo agarramo a lo tucumano de San Martín y le metemo cuatro! ¡Unión viejo y peludo, nomá!
El Giorgio

Expulsados: ST 43’ Vidal (U), 47’ Fioretto (U), 49’ Soto Torres, 50’ Velázquez (U).

Futuro incierto


Unión 1, San Martín de San Juan 2
Otra vez un día magnifico, las bombas, los cánticos. Ganando, Unión tomaba una ventaja de diez puntos sobre el tercero, y faltarían sólo seis fechas. Aún empatando mantenía a raya a su más inmediato perseguidor, siete puntos detrás. Ese iba a ser su rival de hoy.
El festejo fue antes del partido: la ilusión se quebró después del primer cuarto de hora de juego. En 5 minutos nos comimos dos pepinos. Inapelable.
¡Esta película ya la vimos!... pensé. Lástima que no era una película. Porque en ese caso me  habría ido y se acababa el suplicio.
¿Cómo pueden jugar tan mal, los mismos jugadores que encumbraron a Unión en la tabla? El año pasado vimos declinar totalmente a un equipo que se había encaramado hasta el ascenso directo en la primera rueda. Terminó el torneo, voló la mitad del cuadro, cambió el equipo técnico, llegaron nuevas piernas y de a poco Unión pasó a ser candidato casi inalcanzable. Casi, porque está a cuatro puntos de caer en la promoción para ascender, tras llevarle once a su seguidor inmediato.
Hace un mes peleábamos el campeonato con los rafaelinos. Después nos conformamos con obtener el segundo ascenso directo. Ahora peligra también eso, porque jugando como lo hizo en los últimos cuatro partidos, no pierde la categoría porque está lejos en la tabla. Unión padece de amnesia futbolística. Antes se decía que apuntaba a jugar como el Barça; ahora no sé si supera a la C.A.I.
En la segunda etapa Kudelka hizo cambios y, revoleando el poncho, aunque con pocas ideas, el Tate se lanzó al ataque: “la Chancha” Zárate, recién ingresado, se la llevó, centreó y Quiroga la anidó en la red: ¡2 a 1!
Parecía que podía revertirse el resultado ¡Aunque sea un empate! Pensaban muchos. Los jugadores pusieron toda su voluntad, su físico, sus ganas. Pero no alcanzó. Centros, pases rectos y largos, pelotazos de alto. En algunas ocasiones lograron jugar por abajo y pareció inminente el empate. Pero no llegó. ¡Que lo parió! dijo “el Mendieta”.
¿Existe la vida después de la muerte?... porque esto se parece mucho a una agonía. “Mientras hay vida, hay esperanza” dice un refrán. Deberíamos aprender del negrito Jonatán. Él es siempre optimista. Después del partido, lo vi en la calle y le dije:
- ¿Viste, Jonatán? ¡Perdimos otra vez!
- ¡No, loco! ¿No vite el tiro de Velájque que pegó en el palo? ¡Si entraba ese ganábamo, loco! ¡Todavía le llevamo cuatro punto, le llevamo! ¡Unión viejo y peludo, nomá!
Y tiene razón, Jonatán. Hay que sacar pecho e ir al frente. Aún no está todo dicho. Pero quedan en pie varias dudas: ¿Cuál es el verdadero Unión? ¿El anterior o éste? ¿Podrá Kudelka devolverle al equipo su fortaleza?
Pronto lo sabremos.
El Giorgio

PESADILLA


29/4/11: Almirante Brown 2, Unión 0.
             La pelota va y viene sin ton ni son. De alto, por el suelo, de cabeza o con los pies. Un equipo con camiseta a rayas amarillas y negras toca y llega, pero los de Unión terminan en jugadas imprecisas, pierden las pelotas divididas, no puede parar los ataques del rival.
            De pronto, Limia sale a buscar una pelota que iba afuera, se le escapa y la recupera fuera de la cancha: corner. Centro, un cabezazo, el balón queda picando en el área chica, la toca uno de Brown y gol. Uno a cero ¡Que lo parió! diría “El Mendieta”
            Ahora reaccionamos, pensé.
            En verdad, Unión atacó, pero en cada contragolpe llegaban más delanteros contrarios que jugadores de Unión al área de Limia. Y en una de esas… gol. ¡Dos a cero! Perdíamos por dos goles y el equipo no asomaba.
El final del primer tiempo puso una pausa en mi pesadilla. “Ahora -pensé- viene el segundo tiempo, y si Unión mete un gol antes de los 5 minutos, después lo da vuelta”.
Pero a los 5 minutos del segundo tiempo todo seguía igual. Entonces le di otros 5 minutos de chance a Unión: “si hacemos un gol en los primeros 10 minutos…” nada.
Y pasaron los 15, los 20, los 30 y llegaba el final (me recuerda a una canción de Sabina*) y no pasaba nada en el arco rival. Y terminó así. Perdimos 2 a 0.
¡Bueno, basta! Me dije. Ahora me despierto y compruebo que todo fue sólo una pesadilla. Pero no me despertaba. La pesadilla seguía. Era como en algunas películas de terror o similares, donde “la chica” pasa por situaciones terribles y dice: ¡Esto no puede estar pasando! Pero la cosa sigue y la chica muere o la matan, o le pasan más cosas terribles.
Se acabó el partido. Apagué la radio, el televisor y una luz. Lo que no podía apagar era esa sensación de pesadez en el estómago, náuseas y que sé yo. Sin embargo no había sucedido ninguna tragedia familiar, ningún accidente, ningún enfermo grave. Sólo la enorme amargura generada por la frustración. Ése era un partido que había que ganar, cará…mba). Esta vez, “los Caballeros del Infarto” casi me llevan a eso… al infarto ¿Que exagero? ¡Los síntomas son parecidos!
Los demás, en mi casa, dormían. Eran normales: “No se pasan la siesta sufriendo como yo” pensaba. Y tomé las recetas que tenía listas desde la mañana, salí a la calle y fui a la farmacia. Volvía a la normalidad.
En la calle no se oí otra cosa que el rumor de los neumáticos sobre el asfalto. Ni gritos, ni bocinas, ni cánticos. Tampoco vi al negrito Jonatán gritando ¡Unión viejo y peludo, nomá. Él no tiene otra cosa que su pasión por Unión. Con eso come, respira, vive. Hoy debe faltarle al aire.
El Giorgio


           

* La canción se titula “Y nos dieron las 10”. Pero allí, al protagonista le va muy bien.

TEMORES, BRONCA Y CORAJE

24/4/11: Unión 2, Defensa y Justicia 3.
            El día era casi perfecto: calmo y soleado. A las 13 escuché las primeras bombas y hacia las 14 el canto de las tribunas, sumado al estruendo, sobrevolaba la ciudad. La fiesta parecía inminente.
            Había leído, días antes, que Defensa y Justicia nunca había ganado como visitante en este torneo. Y recordé que hace unos meses sugerí que, cuando Unión jugara contra un equipo del fondo de la tabla, rodearan el estadio con carteles de peligro, recomendando no asistir a cardíacos, hipertensos y otras personas sensibles. La experiencia así lo aconsejaba.
            Después pensé: ¡No puedo ser tan pesimista! ¡El equipo está afianzado, juega con seguridad y maneja los partidos! Pero ¡Ojo! Recordemos lo de los jujeños, aquí mismo, hace dos semanas.
Ya lo sabíamos: Algún día íbamos a perder. Pero esta es la segunda vez en tres partidos. Y siento que rondan los fantasmas del torneo anterior.
            ¿Exagero? Seguramente. Porque duele, no sólo perder, sino ver que hay como un desgaste, un marchitamiento en el equipo.
Hoy Unión no fue el que conocimos hasta hace muy poco. La defensa-muralla no apareció; el ataque funcionó con cuentagotas; otra vez los centros a la olla en vez del toque rasante, de primera. Parece que los contrarios le tomaron el tiempo: como lo ven todas las semanas por TV, saben cómo juega. Y tratan de armar algo para neutralizarlo.
Como algunas cosas no salen como antes, muchos piensan si no será la hora del “refresco”: algunos cambios, porque para eso hay un plantel numeroso. Kudelka lo entendió así cuando puso a Soto Torres y a Fioretto, pero no alcanzó ¿Lo pensará durante la semana?
El arbitraje, que pintaba como bueno porque el árbitro seguía el juego de cerca, se derrumbó cuando empezaron los errores: trataremos de recordar algunos:
·         A poco de empezar, Correa tomó a un adversario y ambos cayeron en del área. Él árbitro cobró foul del delantero, que protestó. Probablemente se tomaron mutuamente.
·         En dos avances de Unión, con muchas posibilidades de anotar, el juez de línea marcó off side ¿Habrá sobresalido la nariz, las pestañas o el flequillo de un delantero tatengue? Porque los pies estaban en la misma línea.
·         Ese mismo juez de línea no vio una evidente posición adelantada -algo dudosa, quizás-del jugador bonaerense que escapó y envió el centro para que Defensa marcara el tercer tanto.
·         Cuando Velázquez intentó rechazar de cabeza un centro al área unionista y convirtió un autogol ¿Nadie vio que cabeceó cayéndose porque lo tomaban desde atrás?
·         Las jugadas bruscas son ilícitas ¿Por qué se permite usarlas como un recurso defensivo, sin límite de faltas para amonestar a los infractores? ¿Por qué en el Nacional B se toleran más brusquedades que en la “A”? ¿No juegan bajo el mismo reglamento?
Bueno, eso es sólo una muestra de las quejas que se me ocurren. Alguien dirá:
-          ¡Ah! ¡Se quejan ahora porque perdieron! ¿Y cuando ganan? ¿No pasan cosas parecidas?
=   ¡Seguro que pasan! Pero cuando uno está contento perdona errores ajenos. En cambio, con la bronca de haber perdido, buscamos culpas por doquier. Sobre todo cuando los errores de arbitraje deciden quién gana y quién no. Aquí hubo dos goles que Unión “se comió” injustamente.
-          Me parece que esta discusión ya la conozco. Otra vez querrás abogar por el control tecnológico de los arbitrajes.
=    ¡Por supuesto que eso siempre está en danza! Pero ahora estoy pensando en el futuro inmediato. Fijate los partidos que le quedan a Unión: Almirante Brown (V), San Martín de San Juan (L),  Belgrano (V), San Martín de Tucumán (L), Rosario Central (V), Atlético Rafaela (L), C.A.I. (V), Ferro Carril Oeste (L). Si no gana los dos primeros, estará en problemas; pero si los ganara, tendría medio ascenso en el bolsillo, con 10 puntos de ventaja sobre el actual tercero, faltando seis partidos.
-          ¡Ahí está! ¿Ves? El mismo programa puede ser el infierno o el paraíso ¿Por qué esperar siempre lo peor?
=    ¡Tenés razón! ¡Vamos a ganar! ¡Unión viejo y peludo, nomás!

El Giorgio

Y AHORA, DIEZ DE VENTAJA


18/4/11: Aldosivi 0, Unión 1.
-          ¿Lo viste a Aldo?
+   A Aldo si vi.
-          “A Aldo sí, lo vi”, será.
+   No, querido: “Lo vi a Aldosivi”.
-          ¡Ah! ¡El equipo de Mar del Plata! ¿De dónde habrán sacado ese nombre?
+   Son las 2 primeras letras de los apellidos de sus fundadores: Allard, Doulfus, Sillard y Wiriott.
-          ¡Eh! Pero esos son nombres extranjeros ¿Y la W? Esa no está.
+   Si, flaco. Eran unos franceses que estaban trabajando en “Mardel”, allá por 1913 ¿Querés saber
     más? Andá  a la compu y entrá a http://es.wikipedia.org/wiki/Club_Atl%C3%A9tico_Aldosivi
-          Bueno, pero vayamos al grano ¿Viste el partido?
+  ¡Seguro! ¡No me lo iba a perder! ¡Otra vez nos hicieron sufrir, los “Caballeros del Infarto”!¿Viste? Jugaban como por compromiso, sabiendo de antemano el resultado.
-          Bueno, no tanto. Estaban muy seguros y autosuficientes: Fijate que Limia casi sobró. Una o dos
veces tuvo que atajar, verdaderamente atajar. Lo otro fue recoger el balón que le llegaba.
+    Pero no podés decir lo mismo de la defensa. Sacaron pelotas de todas las formas posibles: de alto, por abajo, de cabeza, con los pies… eran una muralla humana, loco.
-          Bueno, de ahí su confianza. Los otros se sentían impotentes, no se les ocurría nada para llegar.
+    Será así, pero a mí me hubiera gustado que ganaran por más. Un gol es muy poca diferencia y en el descuento los rivales te acorralan, se meten en tu área y el empate anda rondando loco.
-          Vos tenés razón. Sufrimos, pero ganó el mejor equipo. Sabían lo que hacían. Y casi metemos otro al final, cuando Quiroga se la pasó por el costado al arquero en un “mano a mano”.
+    ¡Ajá! ¿Y que me contás del gol legítimo que le anularon a Aldosivi un minuto antes del gol tatengue?
-          En ese caso habríamos visto otro partido. Reconozco que el fallo pudo ser injusto, pero eso les pasa a todos. Muchos partidos se definen por errores de arbitraje. Y Unión también lo sufrió, a veces. Es como la ley de las compensaciones: hoy te jorobo a vos, mañana al otro…
+    No me gusta. Yo quiero ganar en buena ley y sin reparos, loco. Pero bueno, esta vez nos tocó la buena, es cierto. Mirá: allí viene el negrito Jonatán, gritando como loco, con la camiseta de Unión afuera. ¡Eh! Jonatán! ¿Viste el partido?
=    ¡Unión Unión! ¡Qué grande, el Tate! ¿Vite? ¡Noj comimo al tiburón de Mardel, loco! ¡Y ahora le llevamo die punto al tercero, loco! ¡Unión viejo y peludo, nomá!

El Giorgio

ESPECULANDO

13/04/2011

Para llevar tranquilidad a nuestras mentes futboleras, analizaremos la situación y perspectivas futuras de los 10 primeros equipos de la tabla, que luchan por ascender.
Elegimos esos equipos a fin de considerar la posibilidad de que Unión (y, obviamente, Atlético Rafaela) puedan ser alcanzados por alguno de los que le siguen. Tomaremos como caso testigo a Atlético Tucumán, el más cercano perseguidor, ubicado 9 puntos detrás de los punteros.
Del mismo modo se podría estimar (aquí no lo hacemos) qué posibilidad tiene ese equipo de ser alcanzado por Rosario Central, situado 9 puntos por debajo de los tucumanos.
Hemos elaborado una tabla en la cual se marcan los enfrentamientos pendientes entre ellos, suponiendo que (“en los papeles”) esos son los partidos “difíciles” que les queda por jugar, ya que todos pugnan por lo mismo, aunque a veces será más arduo vencer a los que marchan en las últimas posiciones, dada su desesperación por no descender.
Las letras V (Visitante) y L (Local) se refieren al club nombrado al principio de cada renglón (horizontal) cuando juegue con el que encabeza la columna donde colocamos las letras V o L. Por ejemplo, Atlético Rafaela será visitante (V) ante Unión, Atl. Tucumán y Aldosivi, y local (L) contra Gimnasia y Esgrima de Jujuy e Instituto de Córdoba. Esta tabla no contempla el orden cronológico en que se enfrentarán los equipos.
RESUMEN:
En el cuadro siguiente resumimos la cantidad de partidos “difíciles” que le falta jugar a cada equipo, separando los partidos locales de los visitantes que a cada uno le tocará jugar.
Allí se observa que Aldosivi  y San Martín de San Juan tendrán 7 partidos “difíciles”, 4 de ellos como visitante. En cambio, Atlético Tucumán encontrará 4, pero sólo en uno será local.
   
San Martín de San Juan, Gimnasia y Esgrima de Jujuy y Belgrano jugarán 6 encuentros “difíciles” la mitad como “L” y la otra mitad como “V”. Unión y Rosario Central, en cambio, tendrán 5 partidos contra adversarios directos en esta lucha, pero Central jugará 3 como local y Unión 2.
         Si esto se cumpliera, parecen tener más posibilidades de cosechar puntos Instituto y Atl. Tucumán (4); le siguen Unión (5), Gimnasia y Belgrano (6) S. Martín de San Juan y Aldosivi (7).
         Como Atl. Tucumán es el más inmediato perseguidor de los punteros, especularemos sobre sus posibilidades.
a)     Si AT ganara los 10 partidos que restan, obtendría 30 puntos. Como Unión lleva 9 de ventaja, para no ser alcanzado tendrá que sumar, al menos, (30 – 9) + 1 = 22 puntos. Eso exige -como mínimo- ganar 7 y empatar 1. Aún perdiendo los 2 restantes superará a AT por 1 punto.
b)     Si AT obtuviera el 80 % de los puntos restantes (24), Unión lo superará  con (24 – 9) + 1 = 16 puntos. Para alcanzar esa cifra deberá -como mínimo- ganar 5 y empatar 1; aunque perdiera los 4 restantes, le alcanza para el ascenso directo. Esto se daría si AT perdiera 2 partidos o empatara 3.
Pero como el fútbol no tiene nada que ver con la matemática, lo que cabe es ganar todos los partidos posibles… ¡Unión viejo y peludo, nomás!

El Giorgio 

OTRA VEZ NUEVE


11/4/11: Unión 1, Gimnasia y Esgrima (J) 2

~   Otra vez nueve, loco ¡Qué macana!
-         De qué nueve hablás, boludo, si perdimos 2 a 1.
~  Hablo de la ventaja que le llevamos al tercero, loco. Teníamos 9, lo llevamos a   11… ¡Y hoy podrían ser 12!
- Pero… ¡Cómo somos, che! Antes suspirábamos por sacar un punto más que los otros; y ahora nos quejamos porque en vez de 12 puntos de ventaja… ¡al tercero, bolú! ¡Al tercero! sólo le llevamos 9 ¡Nunca estamos conformes, boludo! ¡Nos quejamos de llenos, nomás! ¿Vos sabés cómo bailarían en una pata los otros si llevaran 9 de ventaja?
~  Bueno… mirándolo así, tenés algo de razón.  Pero duele, loco. Yo sabía que alguna vez se iba a cortar la racha… que perderíamos algún partido más, quizás dos… pero duele, loco. Nos faltó un poco de suerte, loco.
-  No, boludo: Miralo desde este punto de vista: En éste torneo, los mejores equipos meten muchos goles de contragolpe. Unión mismo, boludo… ¿Cuándo empezó a ganar un partido tras otro? Cuando puso un esquema 4-4-2-1. Y se defendía bien, metía goles de contragolpe y después aguantaba ¿Te das cuanta bolú? ¡Eso hicieron hoy los jujeños! ¡Ellos jugaban “a lo Unión” y Unión como los otros! ¡Meta centros y centros para que se lucieran los defensores jujeños! ¿Y ellos? Nada: sacaban pelotas, cada tanto metían un contragolpe y ¡zas! ¡Gol de Gimnasia! Seguía dominando Unión y ¡pumbate! ¡Contragolpe, centro, cabezazo y gol de Gimnasia otra vez!
~  ¿Y te parece poco? ¡Qué ojal, loco! Dos tiros al arco: dos goles. Unión llegó como veinte veces y…
-         ¡Ahí está la madre de Dorrego!…
~  La madre del borrego, loco ¿Qué tienen que ver en esto Dorrego y su vieja? 
-         Bueno… eso. Dominó todo el partido y perdió, boludo.
~  ¡Pero seguro, loco! ¡Así no se juega! ¡Tenés que entrar tocando y tocando! ¡Meter paredes, caños…
-         ¡Avisá, boludo! ¿Desde cuándo Messi juega en Unión?
~  ¡Vamos! ¡Acaso Messi es el único que hace esas cosas? ¡Andá! ¿Y después querés que salgamos campeones? ¡Admitilo, loco! ¡Faltó la serenidad de otras veces y un poquito más de suerte!
~  ¡Ah! ¿Viste? Faltó suerte, bolú! ¡La famosa “suerte del campeón”?
-         ¿Y quién dijo que vamos a ser campeones?
~  ¡Yo, lo digo! ¿Sabés? ¡Esta vez Unión sale campeón! ¿No ves que le llevamos  9 puntos al tercero? ¡Estamos en zona de ascenso directo, loco!
~ Ta bien, boludo. No hay que amargarse por un traspié. ¡Unión viejo y peludo, nomás!
El Giorgio


¿YA FESTEJAMOS?


31 / 3 / 11.   Patronato 1, Unión 2
        
Pitos, bocinas y bombas; cánticos y gritos de algarabía por doquier. Hace más de media hora que terminó el partido y la algarabía en las calles es tan grande que resulta difícil imaginar cómo sería si se festejara el ascenso.
No hablemos ya del estadio Malvicino, donde muchos unionistas vieron el partido en pantalla gigante; ni de las avenidas y bulevares que parten del 15 de Abril. Por las calles circulan automóviles con banderas rojiblancas, haciendo sonar sus bocinas, con gente gritando a todo pulmón su alegría. En bares y pizzerías, en cada local que tiene mesitas en su vereda, grupos de jóvenes cantan y vivan a Unión. De pronto alguien se aparta, va hasta el centro de la calzada y desde allí proyecta una bomba de estruendo, que asciende - ¡si, asciende, como un presagio! - en el cielo azul y estrellado de un otoño primaveral, para estallar en lo alto, dibujando un nubecita de humo gris que se desplaza y diluye lentamente en medio de la noche calma.
Disculpen. Yo también me siento eufórico y por eso escribo pavadas.
No fue fácil esta victoria. Los entrerrianos pusieron mucha presión y entusiasmo. Corrieron, saltaron e hicieron todo lo que saben, pero no alcanzó. Les faltó imaginación, calidad y orden para que fructificara su esfuerzo.
Y claro: enfrente estaba la férrea defensa tatengue, que apeló hasta a la acrobacia para sacar pelotas del área. Y estaban esos carrileros -Velázquez y Montero- que cuando se llevaron raudamente la pelota y “centrearon” con cierta facilidad, habilitaron a Quiroga para que éste convirtiera dos veces: una con cada carrilero, los goles que a la postre decretarían el triunfo.
Otra vez sufrimos bastante. Ya nos tienen acostumbrados a eso los “Caballeros del infarto”, que ahora con mucha tranquilidad, como quienes se saben mejores, no se desesperan y aguardan el momento justo para meter una estocada a fondo y marcar.
No fue hoy, la actuación de Unión, de las más brillantes, ni mucho menos. Pero igual le alcanzó para mostrarse superior al rival, dejando al final la imagen de un equipo seguro, que sabe lo que hace dentro de la cancha.
No haremos nombres. No hace falta ni sería justo.
Y ahora, tranquilicémonos un poco. Enfriemos el entusiasmo y saquemos cuentas: entre Unión y el tercero hay hoy 14 puntos de diferencia; que, en el peor de los escenarios, se reducirán a 11 cuando se complete la fecha. Y después quedarán 11 fechas por jugar. ¿Quién podría impedir que Unión ascienda? ¿Un tsunami? ¿Un terremoto? Nada de eso.
Pero como dijéramos hace poco, “el que se quema con zapallo, sopla hasta la sandía”. Y nosotros sabemos mucho de fracasos impensados. Seamos cautos, porque -matemáticamente- hay que disputar aún 33  puntos. Y debemos obtener 23 para estar seguros, siempre que el tercero consiga los 33 que faltan. Lo cual  también es algo difícil ¿No?
Pero también tenemos derecho a soñar: el ascenso está a la vista. Sólo falta llegar. Unión viejo y peludo, nomás.
El Giorgio


¿Y ARMANI?

25/ 3 11.   Tiro Federal 0, Unión 2

Cuando escuchó que Armani iba estar en la cancha de Tiro Federal, en el partido contra Unión, a ella se le iluminó el rostro. Pensó que se trataba del celebérrimo modisto italiano Giorgio  Armani. Grande fue su decepción cuando descubrió que el Armani en cuestión era el Nº 9 de Tiro Federal, un  tipo alto que jugaba con una vincha negra en la cabeza y camiseta rosada.
Diego Armani es el máximo artillero del equipo rosarino (convirtió 7 goles en este campeonato) y aparecía como la amenaza más seria para el arco de Limia. Pero hoy no “mojó”. Como tampoco lo hicieron sus compañeros de equipo, en gran parte por la amurallada defensa tatengue y en algunas ocasiones por la horrible puntería que hoy lucieron los del barrio Ludueña. Limia no tuvo que realizar ninguna atajada espectacular.
En el primer tiempo Unión parecía desconocido. Jugaba igual que su adversario: a los pelotazos, sin llegadas importantes, pese a los esfuerzos del “Pichi” Rosales, del Fantástico Pérez, Quiroga y Montero, por nombrar a algunos. Recién a los 38 minutos llegó el primer remate unionista sobre el arco del “Tigre” rosarino, cuando Quiroga cabeceó desviado un centro de Montero.
La pelota iba y volvía por elevación, sin que apareciera el buen juego asociado por parte de ninguno de los contendientes. Hasta que un rechazo largo que fue a parar a los pies del “Lungo” tatengue, que esta vez no perdonó: Eludió a su marcador y al arquero para -después de trastabillar, rematar al centro del arco desguarnecido y abrir así el marcador. 1 a 0, por Matías Quiroga.
Y pocos minutos después, ya agonizando el primer tiempo, Montero entró a la carrera por la derecha y su remate volvió a encontrar la red adversaria: 2 a 0. Y así se fueron a los vestuarios.
Cuando volvieron, la cosa fue diferente: “A mi juego me llamaron”, dijo el Tate. Se abroqueló atrás y contragolpeó, pero sin enloquecerse; tocó y tocó, yendo y volviendo, congelando el partido y mostrando que era superior a su rival. Y, el 2 a 0, que parecía exagerado en el primer tiempo, resultó exiguo al final del encuentro.
En el último cuarto de hora Kudelka mandó varios relevos, cuidando piernas y tarjetas amarillas en el límite: Montero, Cárdenas y Quiroga fueron reemplazados por Fioretto, Maidana y Zárate. Los cambios no afectaron la fisonomía del partido: Unión era y siguió siendo más que su rival.
Durante todo el día había estado algo nervioso, como estudiante antes de un examen ¿Por qué? ¿No jugábamos, los Tates, primeros en la tabla, contra uno de los últimos? Precisamente: ese era mi temor, porque un equipo necesitado, desesperado, es siempre rival de riesgo: aunque no juegue muy bien, a veces eso empareja bastante las acciones.
Y ahora, que todo pasó, cuando debería disfrutar por haber quedado, temporalmente, solos en la punta, todo me parece muy lógico y reniego de mi preocupación previa al partido. Me parece que, ahora, el problema soy yo.
A ver… pensemos: Unión ganó; aumentó la diferencia entre goles a favor y en contra; Quiroga está a dos tantos de Gigli,  (que hizo uno de penal) y le pasó la preocupación a los de Rafaela. ¡Estamos primeros! ¡Unión viejo y peludo, nomás!
“Que lo parió”, dijo “el Mendieta” ¿Quién lo conforma a este tipo?
El Giorgio

El Uruguay no es un río…

19 /3/ 11: Unión 1, Atlético Tucumán
         Faltaban varias horas para que comenzara el cotejo, y ya en muchas calles de Santa Fe resonaban cánticos, bocinazos, y  bombas de estruendo. El concierto se iba acentuando al paso del tiempo, y más a medida que las barras se acercaban al 15 de abril. Columnas de hinchas llegaban por distintas vías hasta colmar el estadio. Y allí, en las tribunas vestidas de rojo y blanco, siguieron cantando. El aire límpido de la tarde otoñal, impregnado de cánticos, extendió el auditorio a muchas cuadras del estadio.
Reinaba el optimismo, aunque el compromiso que se avecinaba era difícil. Pero las hinchadas son así: perder nunca entra en sus cálculos. Cantan por adelantado porque siempre van a ver ganar a su equipo. Talvez por eso las derrotas duelen tanto: los toma con la guardia baja; les rompe una ilusión. Pero éste -por suerte- no fue el caso.
Los tucumanos tienen un buen equipo, manejan bien el balón y vinieron a ganar jugando, no “matando”; más allá de algunas brusquedades. Y sabemos que un equipo que juega bien (en este caso Unión) se desempeña mejor frente a quienes tratan de hacer lo mismo, que ante aquellos que pisan la cancha con todo un repertorio de ilícitos para no dejar jugar. El público agradecido.
Y Unión entró con todas las luces: ya antes del minuto Quiroga cabeceó un centro pasado desde el segundo palo al primero y por poco no abrió el marcador;  Por la derecha, Montero era imparable; Vidal y el “Fantástico” se adueñaron del medio campo y parecía que la cosa iba a ser fácil. Error: cuando los “tucu” se repusieron mostraron que podían jugarle al Tate de igual a igual.
Se fueron al descanso con un cero a cero injusto, porque Unión había estado más cerca de marcar; pero no pudo concretar. Como ya parece ser costumbre, el árbitro fue demasiado permisivo, a veces casi “paternalista”; permitió infracciones descalificadoras y hasta pasó por alto una “mano” evidentemente intencional de un jugador del Atlético ante un “sombrerito” que le ponía Rosales. Era para tarjeta y no la hubo ¿Por qué siempre se cobran esas infracciones y aquí no? Después se quejan de los desbordes de las tribunas, pero hay arbitrajes que los fomentan.
Vino el segundo tiempo. Unión salió decidido a ganar: por la izquierda, Vidal, Rosales, Velázquez y hasta el “Changuito” Cárdenas, gambeteaban, triangulaban, “cuadrangulaban”, etc. Un lujo, como se dice ahora. Y en una de esas, Vidal, Rosales de “taquito”, Vidal, Rosales, centro pasado y, cuando Quiroga se relamía ante la inminencia de su cabezazo, apareció la pelada insigne del uruguayo Correa y la puso en el ángulo bajo del segundo palo. Hubo una estéril “volada” del arquero y ¡Gol, cará…mba!
¡Estalló el estadio! Diría Crítica TV. ¡Abrió el marcador” (Un relator “culto”) ¡Gooooooooooool! (Los relatores santafesinos, pero con muchas más “o”) ¡U-ru-gua-yo! Aclamaban los hinchas.  ¡Aaaaah! Se descargaron los tensos.
De allí en más, la cosa se puso seria. De ida y vuelta, porque el rival tiene buenos jugadores. Pero la defensa tatengue era una muralla. Digo yo: ¿Cuándo le van a hacer un monumento a Vidal? Claro, si lo hacen en el medio campo, un monumento tan grande como él merece, sería un obstáculo para el juego. Bueno, pensándolo bien, él es su propio monumento: por allí no pasa nadie. ¿Y Avendaño? Otro murallón ¿Y el “Changuito Cárdenas?... ¿Y el “Fantástico Pérez? ¿Y el “Pelado” Correa? Bueno… digamos TODOS. Porque si siguen jugando así… se vislumbra algo muy lindo.
¿Recuerdan aquella canción?: El Uruguay no es un río / Es un cielo azul que viaja… Bueno,   propongo agregarle otra estrofa: El uruguayo es un tipo / Que arremete con fiereza / Y la mete de cabeza / Pa’ que gane nuestro equipo.  A propósito: ¿Habrá un gen uruguayo? ¿Por qué casi todos los jugadores de esa nacionalidad tienen tanta fibra? ¡Me cacho!, dijo Manolito. ¡Que lo parió, sentenció “el Mendieta”.
Acabamos de ganar -merecidamente- dos de los partidos más difíciles. Esta vez, ante uno de los mejores equipos de la categoría. ¿Por qué no seguir soñando?
El Giorgio 

Regreso con Gloria



14/3/11: Instituto 0, Unión 1.

-          ¡Como! ¿No era Regreso sin gloria? La película, digo… era una de guerra… donde los “yonis” vuelven de Vietnam muy amargados… y algunos con un “raye” que todavía les dura…
-          Si, claro. La película se llamaba así. Pero yo hablo del partido entre Unión y “La Gloria”. Sabrás que así le llaman en Córdoba a los del Instituto Atlético Central Córdoba, vulgo “Instituto”.
-          ¿Y por qué elegiste para título uno parecido al de una película de guerra? ¿Qué tiene que ver?
-          ¡Cómo qué tiene que ver! ¿No viste el partido? Fue  televisado.
-          ¡No, no pude! Pero no habrá sido un partido muy diferente a los demás…
-          ¡Ah! ¿No? Parecía un combate ¿Vos viste alguna vez partidos europeos?
-          ¡Eeeh! ¡Cómo vas a compararnos con eso! Además, aquellos también se dan leña.
-          Por supuesto. Pero el reglamento es el mismo y allá se respetan bastante más que acá. Uno mira un partido y ve que tratan de jugar al fútbol. Lo de ayer parece un reflejo de lo que pasa en la sociedad. Mucha violencia, prepotencia, matonismo, ilícitos, juego sucio y tramposo. Ni bien empezaron, un tipo se acercó a Rosales y le dio un puñetazo en el vientre, como advirtiéndole: ¡A vos te voy a dar, si intentás jugar! ¡Provocación gratuita, matonismo puro, che!
-          - ¿Y el referí? ¿Qué hizo?
-          Parece que alguien le “batió” a Álvarez lo que había pasado. Entonces llamó al agresor y lo retó un poquito.
-          ¡Cómo! ¿No lo echó? Agresión sin pelota…
-          Nada de eso. Ni siquiera lo amonestó. El agresor ponía cara de inocente y gesticulaba como diciendo: “¡Pero si yo no le hice nada!”
-          ¿Y después?
-          Siguió persiguiéndolo a Rosales para impedirle jugar. Pero el “Pichi”  se movía por toda la cancha y el otro, al seguirlo, complicaba el esquema táctico. En una de las tantas infracciones vino un tiro libre desde la derecha. Pateó Rosales, cabeceó Quiroga y ¡Gol de Unión!
-          ¡Ah! ¡Pero entonces no sufrieron tanto!
-          ¡Qué va! El referí marcó el centro de la cancha, convalidando el tanto. Pero como el juez de línea estaba marcando un off-side pasivo, de otro jugador que no intervino en la jugada, lo anuló. Kudelka protestó y el juez lo echó de la cancha.
-          Y… claro, así quedó bien con la tribuna, ya que en la fecha anterior, cuando “la Gloria” empató en Rosario con Instituto, le echaron la culpa a Álvarez  ¿Y así quedó, nomás?
-          No, porque promediando la etapa Rosales mandó un centro, esta vez desde la izquierda, alguien la peinó, Montero estiró una pierna y desde el suelo la colocó junto a un palo ¡Uno a cero! De allí en más los de Instituto se fueron para arriba, pero la defensa unionista era una muralla. Limia ni se despeinó. Pero las infracciones siguieron, especialmente contra Rosales y Quiroga, aunque nadie se salvó de ligar algún golpe.
-          ¿Y el segundo tiempo?
-          Parecido. Ellos atacaban, pero la defensa de Unión era infranqueable. Terminaron tirando centros para Klimowicz, que volvía después de una gira por el exterior. Y al final se sumó Furios, que logró cabecear. Pero todos los remates fueron desviados o atajados por Limia.
-          ¿Sufrieron mucho, che?
-          Como siempre, pero los jugadores de Unión no tuvieron la culpa ¡Se defendieron como leones! Y no sólo eso: tuvimos varios contragolpes que no terminaron en gol por fallas en la definición o en la puntada final. Y así terminó: 1 a 0. Seguimos primeros y le llevamos 6 puntos al tercero. Que no te parezca poco.
-          Al final, te quejás de lleno, vos: Ganaron, van primeros…
-          No querido. Mirá: Te resumo el partido: Puñetazos a jugadores sin pelota, empujones, tackles altos, patadas varias, un gol anulado a Unión, un penal a Montero no cobrado, expulsión de Kudelka y del ayudante de campo…
-          Bueno, bueno, así es el fútbol…
-          ¡No! ¡Así no debe ser el fútbol! Jugar no es combatir, pelear, jugar sucio…
-          ¿Y cómo hacés para cambiar eso?
-          Mirá: es obvio que una persona mezclada entre los jugadores, dentro de la cancha, no puede verlos a todos. En especial si  juegan sucio. En cambio, nosotros, a cientos de kilómetros vimos por la tele cosas que el tipo ni se imaginaba ¿Por qué no se le permite un apoyo tecnológico?
-          Vos siempre con lo mismo. Ya sé: querés imponer el uso de la tecnología.
-          ¡Claro! ¡El juego sucio “embarra la cancha” y da iguales posibilidades a troncos y  habilidosos. Quiero que los buenos jugadores se luzcan, que haya buenas jugadas y que ganen los mejores.
-          En eso tenés razón, pero lo veo muy lejos.
-          No tanto. Hace unos días, el periodista Horacio Pagani dijo por radio que en algunos países de Europa ya están revisando los partidos filmados. Y a partir de allí levantan penas injustas y aplican otras que al árbitro se le escaparon.
-          Y…sí. Pero los goles mal convertidos quedarán igual, supongo. Y los mal anulados también.
-          Bueno, pero algo es algo. No por nada los jugadores europeos se cuidan un poco antes de cometer infracciones. Saben que los van a ver.
-          Volviendo a lo nuestro: ¿Con quién juega Unión ahora?
-          El sábado recibirá justamente a Atlético de Tucumán que lo sigue a 6 puntos. Allá le ganamos. Y si nos imponemos acá estiraremos la ventaja que les llevamos.
-          Claro. Y si pierden se les achica.
-          ¡La boca se te haga a un lao! ¡Unión viejo y peludo, nomás!

El Giorgio